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El doble rasero de la izquierda catalanista: TV3 sí, festejos taurinos no

miércoles, 23 de julio de 2014

Recuerdo cuando la opinión pública se felicitaba por el cierre de las emisiones de TV3 en territorio valenciano, y la izquierda paleo-catalanista se rasgaba las vestiduras aduciendo aquello de la "llibertat d´expressió i informació", y el manido argumento de "si no quieres ver TV3 no la sintonices".

También recuerdo en el mes de febrero de este mismo año, 2014, cuando, tras las denuncias al Ministerio de Industria que desde Círcul Cívic Valencià realizamos por las emisiones ilegales de Catalunya Ràdio en la Comunitat Valenciana a través de los repetidores de Acció Cultural, se dictaminó la clausura de las mismas y una sanción millonaria ejemplar a la entidad pancatalanista. Fue un momento dulce para nosotros, pero amargo para la caverna, que se deshizo en insultos, improperios y etiquetas a través de las redes sociales: desde totalitarios hasta parafascistas, pasando por "extrema derecha blavera" y "agitadores anticatalanistas". De nuevo, "si no quieres escuchar Catalunya Ràdio, no la sintonices".

Fotografía realizada en Picassent por mi amigo Jose Panadero
Ahora, en pleno verano, estación del año donde la tradición de los festejos taurinos se prodiga a lo largo y ancho de la geografía valenciana, se descuelga Esquerra Unida con una Proposición no de Ley en Les Corts para prohibir los bous en el carrer, eje de las fiestas tradicionales de inmensidad de poblaciones valencianas.


La reacción mayoritaria no se ha hecho esperar: desde la más humilde peña taurina, hasta la misma Federació regional de Penyes, numerosos ayuntamientos e instituciones públicas, y ciudadanos particulares, rechazan semejante propuesta. Es decir: la sociedad valenciana, de forma mayoritaria, ha dicho NO a la eliminación de los bous en el carrer, tradición secular valenciana.

Y ahora, es cuando me permito hacer una reflexión a Esquerra Unida del "país valencià": "si no quieres bous al carrer, no vayas". ¿O no es aplicable el mismo criterio a unas cuestiones que a otras? Señores, ¡que la asistencia a los festejos taurinos es voluntaria! ¿O porque no a ustedes no les guste el baloncesto y sí la música electro vamos a reconvertir todos los pabellones deportivos en discotecas? Que se deben implementar mayores y mejores medidas de seguridad en estas actividades, sin duda. Pero tampoco vamos a prohibir las motos porque algún motorista temerario vaya sin casco y tocando el asfalto con la rodilla en las curvas.


Es rastrero, alienante y antisocial el ir por sistema contra las raíces, tradiciones y cultura de tu propio pueblo, sin contar con los evidentes beneficios económicos de dichos festejos para la hostelería local, las ganaderías, las empresas de alquiler de plazas y barreras... 

Lo dicho: si no te gustan los toros, no vayas. Ejerce tu libertad y quédate en casa o vete a la playa. Pero no prohíbas. Tampoco me impongas medios de comunicación que contribuyen a la desintegración identitaria de mi tierra. Prohibir e imponer tiene un nombre: totalitarismo fascista.

Llegir sancer...

Adiós, Cataluña Radio en la Comunitat Valenciana

viernes, 24 de enero de 2014

La muchachada catalanista valenciana anda escupiendo bilis y cazando brujas estos días por la clausura de las emisiones ilegales de Catalunya Radio perpetradas por ACPV desde hace décadas, una circunstancia en la que nadie había reparado, o sobre la cual se ha estado haciendo la vista gorda demasiado tiempo.

Cierto es que la audiencia de la radio autonómica catalana en territorio valenciano debía ser tendente a cero, por diversos factores:

1. La dificultad de inteligibilidad de la jerga tramuntanal para los oídos valencianos no adiestrados en las "artes" de la catalanofilia y el gairebé.

2. La indiferencia ante contenidos y noticias referidas casi en exclusiva al ámbito catalán.

3. La relativa escasa penetración (demasiada a mi entender, de todos modos), a pesar de los esfuerzos y las indecentes cantidades de dinero público, del catalanismo en la sociedad valenciana. 

Analicemos por partes:

a) ¿Compensa al gobierno de Artur Mas seguir sufragando las actividades y sedes de entidades como ACPV? ¿Cree el catalanismo que lo invertido durante décadas en su entelequia guarda correlación con los resultados obtenidos?

b) ¿Cómo piensa pagar ACPV las sanciones impuestas por el Ministerio de Industria a causa de la ilegalidad cometida? ¿Aflojará la mosca el tito Arturo? La semana pasada, Eliseu Climent, embajador secular de la ultraderecha separatista catalana en Valencia, se encontraba negociando con Bankia la refinanciación de parte de la hipoteca que la entidad tiene contraída con Catalunya Caixa, entidad que concedió casi 8 millones de euros a ACPV por intercesión "divina", con la simple garantía de un bonobús, una etiqueta de Anís del Mono y la promesa del gobierno catalán de abonar la correspondiente subvención anual. 

c) Malos tiempos para el catalanismo en la Comunitat Valenciana. El movimiento cívico y cultural valencianista está reactivándose a pasos agigantados. A las entidades de toda la vida, que han mantenido la llama valencianista encendida con encomiable estoicidad, basada en la dignidad, la resistencia y la reivindicación, se están sumando otras de nuevo cuño que implementan un know how distinto, más fresco, basado en la presión a los poderes públicos, la promoción cultural, y un discurso menos emocional y abierto.

d) Las milongas de la "libertad de expresión" que se saca la caverna de la manga para justificar la presencia de medios de comunicación catalanes en territorio valenciano son el argumento más estúpido y poco racional del que se puede echar mano: de todos es sabido que en esta sociedad de la información, las nuevas tecnologías han abierto campos a los que no se puede poner puertas. Si yo quisiera escuchar la BBC de Londres o ver la NBC americana, no tengo más que acceder a su página web o descargar en mi smartphone una aplicación de radio digital. El motivo de la clausura de emisiones de Cataluña Radio en territorio valenciano responde exclusivamente a una infracción administrativa cometida por ACPV, quienes pensaban que tenían patente de corso para hacer y deshacer a su antojo. No, señores: la ley es igual para todos. También para la entidad cuyo presidente honorífico y fundador se sabe virrey del pujolato.

e) Siento lástima por toda la muchachada kamikaze y manipulada que, de forma gratuita y vehemente, se lanzó al insulto, la etiqueta y la amenaza por redes sociales, foros y cuentas de correo electrónico. Esa es la cantera que el catalanismo lleva 30 años construyendo en el sistema educativo valenciano. En algunos casos muy sangrantes, los amenazados, particulares y entidades cívicas, deberán interponer la correspondiente denuncia.

f) No se oyeron protestas del personal cavernario cuando el gobierno catalán decidió revocar licencias a la Cadena Cope y a Es Radio en Cataluña. Licencias totalmente legales y emisiones plenamente autorizadas. Un indicativo claro de la doble moral del pancatalanismo.

g) ¿Un revulsivo contra el proceso soberanista? A otro perro con ese hueso. Me reitero en el incumplimiento
de la legalidad en materia de telecomunicaciones.

h) ¿Que existen radios y televisiones que emiten de forma pirata en territorio valenciano? Sin duda. Desde estas líneas invito a los que justifican la presencia del ente público radiofónico catalán en la Comunitat Valenciana en este hecho a denunciar cualquier ilegalidad que se detecte en este sentido. En CCV estaremos encantados de explicarles los pasos a seguir.

i) Y, por supuesto, niego una vez más la unidad lingüística, reconozco la necesidad de poner barreras al imperialismo y la injerencia del nacionalismo catalán, y admito el malestar que me provocaba escuchar voces en dialecto occitano en el dial de mi radio, llamándonos "país valencià" e incluyéndonos en una inexistente nación cultural catalana.

La satisfacción es contenida. Hoy, los valencianos ya no sufrimos la intromisión radiofónica y televisiva catalanista. Pero todavía queda mucho camino por andar: terminar con el catalanismo escolar y el caciquismo de sindicatos y entidades de corte fascio-catalanista en universidades y administraciones, derogar o reconvertir la AVL, promulgar una ley de defensa identitaria, y seguir denunciando cada una de las evidencias de abuso, agresión a las señas de identidad e imposición de dogmas que pretenden que dejemos de ser lo que somos para ser una parte de un algo edificado sobre barro y mentiras.
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