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Adiós, Cataluña Radio en la Comunitat Valenciana

viernes, 24 de enero de 2014

La muchachada catalanista valenciana anda escupiendo bilis y cazando brujas estos días por la clausura de las emisiones ilegales de Catalunya Radio perpetradas por ACPV desde hace décadas, una circunstancia en la que nadie había reparado, o sobre la cual se ha estado haciendo la vista gorda demasiado tiempo.

Cierto es que la audiencia de la radio autonómica catalana en territorio valenciano debía ser tendente a cero, por diversos factores:

1. La dificultad de inteligibilidad de la jerga tramuntanal para los oídos valencianos no adiestrados en las "artes" de la catalanofilia y el gairebé.

2. La indiferencia ante contenidos y noticias referidas casi en exclusiva al ámbito catalán.

3. La relativa escasa penetración (demasiada a mi entender, de todos modos), a pesar de los esfuerzos y las indecentes cantidades de dinero público, del catalanismo en la sociedad valenciana. 

Analicemos por partes:

a) ¿Compensa al gobierno de Artur Mas seguir sufragando las actividades y sedes de entidades como ACPV? ¿Cree el catalanismo que lo invertido durante décadas en su entelequia guarda correlación con los resultados obtenidos?

b) ¿Cómo piensa pagar ACPV las sanciones impuestas por el Ministerio de Industria a causa de la ilegalidad cometida? ¿Aflojará la mosca el tito Arturo? La semana pasada, Eliseu Climent, embajador secular de la ultraderecha separatista catalana en Valencia, se encontraba negociando con Bankia la refinanciación de parte de la hipoteca que la entidad tiene contraída con Catalunya Caixa, entidad que concedió casi 8 millones de euros a ACPV por intercesión "divina", con la simple garantía de un bonobús, una etiqueta de Anís del Mono y la promesa del gobierno catalán de abonar la correspondiente subvención anual. 

c) Malos tiempos para el catalanismo en la Comunitat Valenciana. El movimiento cívico y cultural valencianista está reactivándose a pasos agigantados. A las entidades de toda la vida, que han mantenido la llama valencianista encendida con encomiable estoicidad, basada en la dignidad, la resistencia y la reivindicación, se están sumando otras de nuevo cuño que implementan un know how distinto, más fresco, basado en la presión a los poderes públicos, la promoción cultural, y un discurso menos emocional y abierto.

d) Las milongas de la "libertad de expresión" que se saca la caverna de la manga para justificar la presencia de medios de comunicación catalanes en territorio valenciano son el argumento más estúpido y poco racional del que se puede echar mano: de todos es sabido que en esta sociedad de la información, las nuevas tecnologías han abierto campos a los que no se puede poner puertas. Si yo quisiera escuchar la BBC de Londres o ver la NBC americana, no tengo más que acceder a su página web o descargar en mi smartphone una aplicación de radio digital. El motivo de la clausura de emisiones de Cataluña Radio en territorio valenciano responde exclusivamente a una infracción administrativa cometida por ACPV, quienes pensaban que tenían patente de corso para hacer y deshacer a su antojo. No, señores: la ley es igual para todos. También para la entidad cuyo presidente honorífico y fundador se sabe virrey del pujolato.

e) Siento lástima por toda la muchachada kamikaze y manipulada que, de forma gratuita y vehemente, se lanzó al insulto, la etiqueta y la amenaza por redes sociales, foros y cuentas de correo electrónico. Esa es la cantera que el catalanismo lleva 30 años construyendo en el sistema educativo valenciano. En algunos casos muy sangrantes, los amenazados, particulares y entidades cívicas, deberán interponer la correspondiente denuncia.

f) No se oyeron protestas del personal cavernario cuando el gobierno catalán decidió revocar licencias a la Cadena Cope y a Es Radio en Cataluña. Licencias totalmente legales y emisiones plenamente autorizadas. Un indicativo claro de la doble moral del pancatalanismo.

g) ¿Un revulsivo contra el proceso soberanista? A otro perro con ese hueso. Me reitero en el incumplimiento
de la legalidad en materia de telecomunicaciones.

h) ¿Que existen radios y televisiones que emiten de forma pirata en territorio valenciano? Sin duda. Desde estas líneas invito a los que justifican la presencia del ente público radiofónico catalán en la Comunitat Valenciana en este hecho a denunciar cualquier ilegalidad que se detecte en este sentido. En CCV estaremos encantados de explicarles los pasos a seguir.

i) Y, por supuesto, niego una vez más la unidad lingüística, reconozco la necesidad de poner barreras al imperialismo y la injerencia del nacionalismo catalán, y admito el malestar que me provocaba escuchar voces en dialecto occitano en el dial de mi radio, llamándonos "país valencià" e incluyéndonos en una inexistente nación cultural catalana.

La satisfacción es contenida. Hoy, los valencianos ya no sufrimos la intromisión radiofónica y televisiva catalanista. Pero todavía queda mucho camino por andar: terminar con el catalanismo escolar y el caciquismo de sindicatos y entidades de corte fascio-catalanista en universidades y administraciones, derogar o reconvertir la AVL, promulgar una ley de defensa identitaria, y seguir denunciando cada una de las evidencias de abuso, agresión a las señas de identidad e imposición de dogmas que pretenden que dejemos de ser lo que somos para ser una parte de un algo edificado sobre barro y mentiras.
Llegir sancer...

"El fracaso y la fractura", 10 noviembre 2013, sobre el cierre de RTVV

sábado, 28 de diciembre de 2013


Estelada desplegada el 9 d´Octubre de 2009 desde la sede

de Intersindical, sindicato con alta presencia en RTVV. 
Los valencianos tenemos 365 días al año para reivindicar una televisión plural, en valenciano, con una plantilla razonable y un presupuesto sostenible. En cambio, los que se manifiestaron ayer reivindicaron una RTVV con 1.700 trabajadores, con presupuestos inasumibles, y en catalán. Por eso fracasó la manifestación de ayer, haciendo evidente la fractura existente entre la sociedad valenciana y los que gustan de lucir banderas no oficiales y denominaciones territoriales que nos convierten en las "provincias del sur".

A la primera de cambio, el catalanismo aprovechó para descolgar

la Real Senyera y colgar su verdadero leit-motiv. 
A pesar de la presión social y mediática, y el control que ejercen sobre las administraciones y el sistema educativo desde tiempos inmemoriales, las ceremonias de confusión organizadas por esta izquierda sucursalista del nacionalismo catalán que sufrimos, tienen un recorrido relativamente corto, en nuestra sociedad.



Desde luego, Círcul Cívic Valencià, la entidad que presido, no jugó ayer ni va a jugar nunca a engrosar la foto de los partidos y sindicatos de la estelada, el país valencià y el "gairebé", que llevan 24 años erosionando el valenciano, haciendo mofa y vacío del valencianismo político y sociocultural, agradeciendo con su silencio y manipulación informativa su privilegiada posición de empleados públicos, enchufados y liberados, y esquilmando los bolsillos del ciudadano para favorecer a todo el entramado de empresas audiovisuales catalanistas que ha vivido todos estos años amorrado a la teta del ente público.

Círcul Cívic está siempre abierto al diálogo y predispuesto a compartir criterios con todo el mundo, como hemos demostrado desde que nació la asociación. Pero hay límites y barreras que, por principios de la entidad, no debemos ni queremos rebasar. La normalización social del discurso valencianista y la notoriedad del mismo son factores muy necesarios, pero observemos bien qué precio pagamos por ello. No todo vale para ello.

Desde Círcul Cívic invitamos a la sociedad civil valenciana en general, y en especial a la burguesía y empresariado más comprometido con la puesta en valor real de la cultura, las tradiciones, la lengua, la identidad, el folclore y los sectores productivos tradicionalmente propios, a configurar una propuesta seria de televisión regional, en la que la inmensa mayoría de los valencianos se puedan sentir plenamente identificados. Esta sería una gran aportación a la sociedad y una magnífica expresión del compromiso con lo propio.

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