El doble rasero de la izquierda catalanista: TV3 sí, festejos taurinos no

miércoles, 23 de julio de 2014

Recuerdo cuando la opinión pública se felicitaba por el cierre de las emisiones de TV3 en territorio valenciano, y la izquierda paleo-catalanista se rasgaba las vestiduras aduciendo aquello de la "llibertat d´expressió i informació", y el manido argumento de "si no quieres ver TV3 no la sintonices".

También recuerdo en el mes de febrero de este mismo año, 2014, cuando, tras las denuncias al Ministerio de Industria que desde Círcul Cívic Valencià realizamos por las emisiones ilegales de Catalunya Ràdio en la Comunitat Valenciana a través de los repetidores de Acció Cultural, se dictaminó la clausura de las mismas y una sanción millonaria ejemplar a la entidad pancatalanista. Fue un momento dulce para nosotros, pero amargo para la caverna, que se deshizo en insultos, improperios y etiquetas a través de las redes sociales: desde totalitarios hasta parafascistas, pasando por "extrema derecha blavera" y "agitadores anticatalanistas". De nuevo, "si no quieres escuchar Catalunya Ràdio, no la sintonices".

Fotografía realizada en Picassent por mi amigo Jose Panadero
Ahora, en pleno verano, estación del año donde la tradición de los festejos taurinos se prodiga a lo largo y ancho de la geografía valenciana, se descuelga Esquerra Unida con una Proposición no de Ley en Les Corts para prohibir los bous en el carrer, eje de las fiestas tradicionales de inmensidad de poblaciones valencianas.


La reacción mayoritaria no se ha hecho esperar: desde la más humilde peña taurina, hasta la misma Federació regional de Penyes, numerosos ayuntamientos e instituciones públicas, y ciudadanos particulares, rechazan semejante propuesta. Es decir: la sociedad valenciana, de forma mayoritaria, ha dicho NO a la eliminación de los bous en el carrer, tradición secular valenciana.

Y ahora, es cuando me permito hacer una reflexión a Esquerra Unida del "país valencià": "si no quieres bous al carrer, no vayas". ¿O no es aplicable el mismo criterio a unas cuestiones que a otras? Señores, ¡que la asistencia a los festejos taurinos es voluntaria! ¿O porque no a ustedes no les guste el baloncesto y sí la música electro vamos a reconvertir todos los pabellones deportivos en discotecas? Que se deben implementar mayores y mejores medidas de seguridad en estas actividades, sin duda. Pero tampoco vamos a prohibir las motos porque algún motorista temerario vaya sin casco y tocando el asfalto con la rodilla en las curvas.


Es rastrero, alienante y antisocial el ir por sistema contra las raíces, tradiciones y cultura de tu propio pueblo, sin contar con los evidentes beneficios económicos de dichos festejos para la hostelería local, las ganaderías, las empresas de alquiler de plazas y barreras... 

Lo dicho: si no te gustan los toros, no vayas. Ejerce tu libertad y quédate en casa o vete a la playa. Pero no prohíbas. Tampoco me impongas medios de comunicación que contribuyen a la desintegración identitaria de mi tierra. Prohibir e imponer tiene un nombre: totalitarismo fascista.

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Los resultados valencianos de las Elecciones Europeas

sábado, 31 de mayo de 2014

La vida te da sorpresas. O no tanto. La caída del bipartidismo en la Comunitat Valenciana era una noticia ya escrita antes de las elecciones europeas de la semana pasada: entre PP y PSOE, han perdido más de 800.000 votos. 477.000 el PP, y 331.000 el PSOE. 

Pero, ¿dónde han ido esos electores? Los partidos del "bloque regeneracionista" nacional han recogido parte del descontento general con el duopolio dominante: UPyD con tres diputados, Ciudadanos con dos, y Vox, que se ha quedado en puertas de obtener representación en el Parlamento Europeo.

Otra parte de la fuga de votos ha ido a hacer crecer a opciones, a mi entender, tan poco o incluso menos recomendables que el mismo bipartito PPSOE: partidos de extrema izquierda, del corte de IU, o candidaturas uninominales como la plataforma de Elpidio Silva, con un diputado, o el sorprendente caso de los cinco escaños del Podemos de Pablo Iglesias, opción comunista bolivariana sin mayor recorrido, espero, que el que ha mostrado en estas elecciones europeas, gracias especialmente al apoyo mediático de La Sexta.

Y otra parte importante del voto ha ido a engrosar los resultados de las opciones nacionalistas, tanto las tradicionales formadas por los partidos más abiertamente separatistas como CiU, PNV, ERC, EH Bildu o BNG, como aquellas que iban disfrazadas de eco-socialistas, como la candidatura presentada por Compromís - Equo.

Hemos presenciado la aparición en escena de una nueva opción valencianista, Valencians per Europa, formada por los recién creados partidos regionales Renovació Política (RePo), Unió y Acció Nacionalista Valenciana. Su candidatura venía integrada en Proyecto Europa, junto con dos partidos regionales aragoneses. Resultado: unos escuetos 6.000 votos valencianos, que me hacen pensar en la posibilidad de haber plantado una nueva semilla en el desierto político valencianista, y cuya germinación dependerá del pulido de un discurso autoctonista, coherente, con claras propuestas multidisciplinares, y enfocado a dar soluciones sencillas y directas a los problemas cotidianos del ciudadano, sin apelar más de lo necesario a factores identitarios, aunque con un programa muy definido en esta materia, y alejándose de posiciones que emulen a los nacionalismos excluyentes.

No considero extrapolables los resultados de las Elecciones Europeas a los próximos comicios Autonómicos y Municipales, aunque sí indican en cierto modo el sentido que puede tomar el voto valenciano, y resultan útiles a aquellos partidos que deseen presentar su candidatura en 2015 para corregir su discurso, enmendar errores, e intentar conseguir su espacio en un patio de butacas donde, salvo sorpresa de última hora, veo irremisible el hecho de que la mayoría de las sillas van a estar ocupadas por la izquierda catalanista, a la que el PPCV ha dado tanta licencia y patente de corso en tantas cuestiones.

El primer diputado autonómico se obtendrá en torno a los 125.000 votos. A ponerse las pilas.
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Julio Máñez, columnista de El País, y su bilis contra las Fallas

lunes, 24 de marzo de 2014


Salgo al paso del desafortunado artículo del sr. Julio Máñez en El País, titulado "Se van pero volverán", en el cual el autor se dedica a lanzar improperios y descalificaciones hacia las Fallas y sus circunstancias. Algunas de las más llamativas soflamas antifalleras del sr. Máñez han encendido los ánimos del mundo fallero y del entorno cultural valenciano en general:


"Las Fallas son una atrocidad cultural de mucho calibre, un acontecimiento molesto y sin expectativas de cambio". 


"¿Patrimonio Cultural de la Humanidad? Menudo patrimonio, vaya una cultura, pobre humanidad".

"El alma valenciana, si es que tal cosa existe, ni se ensancha ni se encoge por la celebración de ordalías de esta clase".

"Disfrazarse durante unos cuantos días con una vestimenta que ni es tradicional ni nada es cosa de payasos carnavalescos añorantes de un pasado más que dudoso".

"Entregar un ramito de flores a la imagen de una virgen podría pasar por un asalto de aborígenes que habría de ser disuelto por la Guardia Nacional".

"Una fiesta de origen rural, de celebración rural, de resistencia rural que molesta más que divierte".


Vaya por delante que dejé de ser fallero hace muchos años, con lo cual dejo patente mi "desapasionamiento" particular en este tema.


Las Fallas, sr. Máñez, son la fiesta más internacional de España, junto a los Sanfermines y la Feria de Sevilla, un atractivo cultural, folclórico y turístico de primer orden. Y es nuestra: del pueblo valenciano. El dominio del fuego y la pirotecnia, y el carácter festivo de los valencianos son reconocidos distintivos. Como enunciaba el alicantino Miguel Hernández en su oda "Vientos del pueblo me llevan": "valencianos de alegría". 


Solo a un pseudo-modernista fusterianista se le ocurre poner en duda el pasado y la tradición de las fiestas o los vestidos valencianos, para después vender la idea de que en una ciudad como, por ejemplo Barcelona (¿por qué siempre ponen el mismo ejemplo, y lo infiltran entre otros, París, Amsterdam?) no se toleraría semejante "jarana". Como si el imaginario nacionalista catalán fuera algo "de toda la vida", y no fruto del romanticismo novocentista. La gente como usted siempre hace grande lo de fuera para empequeñecer lo propio.

Insulta usted a todos y cada uno de los miembros de una Comisión Fallera, cuya alma por supuesto que se encoge al ofrendar a la Virgen, independientemente de su religiosidad, o al quemar cada año su monumento, muestra de arte y sátira sin parangón en el mundo, al llamarles "payasos carnavalescos" y "aborígenes". Y ello nos hace exigirle respeto y una disculpa a la sociedad valenciana.

Desde estas líneas, sr. Máñez, le invito a abandonar Valencia durante esos "molestos días", y a disfrutarlos en su amada, cosmopolita y moderna Barcelona. Incluso puede usted plantearse establecer allí su residencia definitiva, y huir de la "rural" y "subcultural" Valencia. Los valencianos nos ahorramos la molesta presencia de otro anti-valenciano fusterianista, y la moderna madre patria Cataluña gana un intelectual. Usted también puede irse, como las Fallas. Ellas volverán por tradición, por voluntad general. A usted, si no vuelve, es posible que no le echen de menos ni sus vecinos.
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L´estafa de "Linguapax" a UNESCO

jueves, 27 de febrero de 2014

Mos desdejunem l´atre dia en la noticia de que a l´entitat radical filocatalanista Escola Valenciana, organisadora de les trobades catalanistes i demandant de les llínies d´inmersió en català en el sistema educatiu valencià, li han lliurat el Premi Linguapax 2014 a l´educació multilingüe. "Lingua" i "Pax"... casi res porta el diari.

Averiguant el motiu del premi, i anem a obviar el fet de que Escola Valenciana diu treballar per la recuperació del valencià pero en realitat treballa per i per al catalanisme, descubrixc que el jurat del premi valorà molt possitivament "el acierto de una colaboración eficaz entre los múltiples actores que trabajan por el futuro de la lengua valenciana, el carácter, constructivo, festivo y popular de los programas de Escola Valenciana, y el hecho de que se trata de una experiencia ejemplar para otras comunidades lingüísticas que trabajan por el respeto a la diversidad lingüística y la paz".

L´estupor m´envaïx. ¿S´haurà pegat una volteta el jurat de Linguapax per la Comunitat Valenciana? Crec que no.

El cas és que el premi Linguapax es dóna a benefactors de l´educació multilingüe. I el mateix dia que Escola Valenciana recibix el premi, aprofiten per a exigir a la consellera d´educació la retirada de l´esboç d´orde de desenroll del Decret de Plurilingüisme en l´educació valenciana.



Clar... llavors penses: ¿d´a on haurà eixit açò de Linguapax? El fet de que la seua web estiga en català, i la seua sèu en Barcelona ya resulta indicatiu... ONG creada per l´UNESCO en 1987, ubicada en Barcelona des de 2001, i finançada per institucions públiques i privades de Catalunya. ¡Qué casualitat! ¡Atre premi "juanpalomo" a una entitat catalanista! Això sí, indagant un poc més, descobrixc que l´UNESCO no crea entitats, sino que les entitats s´adherixen a l´ent internacional.

La pregunta és: ¿coneix l´UNESCO les pràctiques de manipulació i adoctrinament, i el procés de genocidi cultural que entitats com Escola Valenciana desenrollen en el sistema educatiu valencià? Pareix que no. Pero des de l´entitat que presidixc, Círcul Cívic Valencià, anem a informar convenientment a l´UNESCO del problema, i a revocar l´implicació de l´ent internacional en esta ONG de cariu catalaniste.
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El genocidio cultural valenciano

jueves, 20 de febrero de 2014

Según Wikipedia, el término «genocidio cultural» ha sido empleado para describir la destrucción de patrimonio cultural en conexión con varios eventos:

En referencia a las políticas de las potencias del Eje (principalmente, la Alemania nazi) hacia algunos países en la Segunda Guerra Mundial, como la destrucción de la cultura polaca.

La supresión llevada a cabo por el Imperio del Japón del idioma coreano, las tradiciones, nombres y la enseñanza de la historia de Corea durante la Ocupación japonesa de Corea de 1910 a 1945 ha sido mencionada como un caso de genocidio cultural, aunque algunos académicos japoneses han discutido el uso del término.

En 1989, Robert Badinter, un abogado penalista francés conocido por su postura contra la pena de muerte, usó el término «genocidio cultural» en un programa de televisión para describir lo que dijo fue la desaparición de la cultura tibetana en presencia del 14º Dálai Lama. Por su parte, el Dálai Lama usaría más tarde el término en 1993 y en el contexto de los disturbios en el Tíbet de 2008.

La destrucción de la cultura polaca por los nazis, la de la cultura coreana por los japoneses, o la de la cultura tibetana por los chinos son ejemplos indiscutibles de cómo actúa cualquier imperialismo asimilacionista.

El caso valenciano es perfectamente comparable a los de Polonia, Corea o Tíbet: un invasor, más o menos belicoso, que pretende extinguir la cultura del territorio ocupado para implantar la propia. En nuestro caso, la "ocupación" ha sido silenciosa, sibilina, de diseño: un despliegue de ingeniería social enfocado y perpetrado desde Cataluña durante un siglo, con la inestimable colaboración de elegidos valencianos quintacolumnistas que han cargado onerosamente con la responsabilidad de difundir las patrañas del nacionalismo catalán en foros de opinión política, ámbitos universitarios y entornos culturales.

El catalanismo se arroga eso del "derecho a decidir", pero niega a aragoneses, baleares y valencianos nuestro derecho a decidir seguir siendo lo que somos y no querer ser, sentirnos o hablar catalán. Curiosa forma de reivindicar derechos: aplicar la "ley del embudo" después de la injerencia y la imposición de su doctrina.

Y ejercen por sistema un vergonzoso falso victimismo: ahora pretenden denunciar a las CCAAs aragonesa, balear y valenciana por no respetar sus excluyentes e impositivos dictados lingüísticos, y van lloriqueando por foros internacionales poco menos que España les roba y les ha declarado la guerra.  
Afortunadamente, algo está cambiando en la sociedad valenciana: las entidades cívicas y culturales valencianistas se están movilizando contra las impresentables prácticas fascistas del catalanismo, dentro y fuera de nuestros límites territoriales. Lástima que nuestros representantes políticos vivan, la mitad de ellos, abocados todavía al pesebre catalanista, y la otra mitad, abonados a los complejos, las medias tintas y la tibieza a la hora de pintar con un color vistoso la raya que ponga freno a este genocidio cultural silencioso, agónico y lento que sufre el pueblo valenciano.






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Argumentos para derogar la AVL. ¿Quién pone la voluntad política?

martes, 18 de febrero de 2014

Artículo publicado en Vlc News el día 8 de febrero de 2014

Los dictámenes de la AVL sobre la entidad e identidad del valenciano no son cuestión de acuerdos, como propone Serafín Castellano. No hay consenso posible: ni el firme valencianismo está dispuesto a acatar la falsa catalanidad del valenciano, ni el lila y snob catalanismo a renunciar a la inducida y anti-científica creencia de la unidad de lenguas.
Lejos de cumplir la “función de desactivar el conflicto sociocultural y lingüístico valenciano”, tal y como enuncia la Ley de Creación del ente y defiende María José Català – un conflicto, por cierto, provocado por aquellos empecinados en convertir a la Comunitat Valenciana en una periferia de la gran metrópoli catalana -, la AVL toma desde su fundación posiciones parciales, desoye la voluntad mayoritaria del pueblo valenciano y ningunea a los agentes socioculturales netamente valencianos.
Finalmente, el resultado es el mantenimiento del conflicto, un“consenso” que, no por más cacareado es menos falso, y un incumplimiento de expectativas y función principal. Es del todo inaceptable que la AVL establezca que “la llengua pròpia i històrica dels valencians, des del punt de vista de la filologia, és també la que compartixen les comunitats autònomes de Catalunya i de les Illes Balears i el Principat d´Andorra. Els diferents parlars de tots estos territoris constituïxen una llengua, és a dir, un mateix sistema lingüístic”, contraviniendo claramente la propia Ley de Creación de la entidad y el Estatut d´Autonomia de la Comunitat Valenciana, que establece en su artículo sexto que el valenciano es la lengua propia de la Comunitat Valenciana, otorgándole a éste la categoría que le corresponde, la de idioma, no la de dialecto o variedad diatópica de ningún sistema lingüístico superior, y subvirtiendo la realidad al afirmar que “el valenciano, idioma histórico y propio de la Comunidad Valenciana, forma parte del sistema lingüístico que los correspondientes Estatutos de autonomía de los territorios hispánicos de la antigua Corona de Aragón, reconocen como lengua propia”. El Estatut valenciano no reconoce el catalán como lengua propia. Y el Estatut está por encima de la Ley de Creación de la AVL.
Al analizar el artículo 3 de la Ley de Creación de la AVL, “la Academia Valenciana de la Lengua es la institución que tiene por función determinar y elaborar, en su caso, la normativa lingüística del idioma valenciano. Así como, velar por el valenciano partiendo de la tradición lexicográfica, literaria, y la realidad lingüística genuina valenciana, así como, la normativización consolidada, a partir de las llamadas Normas de Castellón”, observamos nuevas incongruencias:
¿Normativización consolidada a partir de las bases de Castellón? El artículo 3 queda automáticamente invalidado: si existe una normativa reciente, que ha gozado de consolidación y oficialidad, es la normativa de la RACV, conocida como Normas del Puig, refrendada por más de 1.000 firmas de prestigiosos eruditos y el consenso de todas las entidades culturales valencianas, todo ello notarialmente certificado en 1978. La Ley de Creación de la AVL no puede ignorar esa circunstancia y tomar partido por unas bases ortográficas que jamás han tenido oficialidad ni aceptación mayoritaria de la sociedad valenciana, y sólo han sido utilizadas y defendidas en entornos minoritarios afines al pancatalanismo, apenas refrendadas en 1932 por dos entidades culturales, un ayuntamiento (Castelló), un seminario, ocho sociedades valencianas y cincuenta y dos firmas particulares.
Tampoco podemos ignorar cómo la normativa de la AVL y su tristemente recién estrenado diccionario normativo no parten en absoluto de la tradición lexicográfica, literaria, ni la realidad lingüística valenciana. Nos dicta la AVL que palabras (por poner algunos ejemplos muy gráficos) como “giner” o “tipo” son “coloquialismos”, y que la formas correctas son “gener” y “tipus”. De palabras como “mosatros” o “atre” no hay ni rastro en el diccionario. Sin embargo, no escuchará el lector en la calle ni leerá en ningún texto no pasado por el tamiz de la normativización parcial a la que nos someten nuestras propias instituciones, las palabras “altre”, “nosaltres”, “gener” o “tipus”, palabras que sí recoge el diccionario de la AVL.
Pasemos ahora a analizar el artículo 7 de la Ley de Creación de la AVL, que en su sección d establece como función de la entidad “velar por el uso normal del valenciano y defender su denominación y entidad”. Podemos discernir que la entidad incumple flagrantemente otra de sus funciones primordiales, ya que en absoluto defiende la denominación y entidad de la lengua valenciana.
No defiende su denominación, ya que establece la doble denominación valenciano – catalán y su uso indistinto. Pero esto es consecuencia directa de no defender su entidad como lengua propia, singular e independiente. A pesar de que el valenciano reúne todos y cada uno de los requisitos que establece la ciencia filológica para ser considerado como lengua: tradición literaria, normativa y diccionario propios, yconciencia lingüística de sus hablantes. Jamás una variedad dialectal de una lengua alcanzó una plenitud literaria tal que le permitiera llegar a disfrutar de un Siglo de Oro. Ni es cierto que a lo largo de la historia hayan coexistido las denominaciones de valenciano y catalán para referirse a la misma lengua, como se expresa falazmente en el dictamen fundacional de la AVL, con el objeto de justificar lo injustificable. Al contrario, existen numerosas pruebas bibliográficas a lo largo de los siglos de traducciones de una a otra lengua. El mismo catalán era considerado a finales del siglo XIX como una variedad dialectal del occitano-provenzal por la romanística. El incipiente nacionalismo catalán se encargó desde entonces, a golpe de falsificación documental y difusión de falacias, de comprar para su dialecto la categoría de “lengua”. Una neolengua, a mi entender, cocinada ad hoc a partir del dialecto hablado en Barcelona, aliñada generosamente con el valenciano de los clásicos de los siglos XIV y XV, y salpimentada con galicismos a discreción, sobre la cual auto-edificarse como mitológica nación.
El valenciano parece ser, para los “académicos” de la AVL, la única lengua conocida a la cual se le atribuye la dualidad de ser al mismo tiempo lengua y dialecto. Esta circunstancia, obviamente, es imposible en términos científicos y reales. Pero el hecho de actuar como agentes del pancatalanismo les conduce a mantener posiciones inverosímiles, solo justificables políticamente por aquellos que siguen encabezonados en zanjar desde la parcialidad y el perjuicio a la singularidad delidioma valenciano un conflicto que sigue y seguirá vivo mientras no se respete la voluntad mayoritaria de la sociedad valenciana.
El criterio de inteligibilidad entre ambas lenguas, otro de los recursos fáciles a la hora de justificar la unidad, no es tampoco argumento suficiente para afirmar su unidad. ¿En qué grado es capaz el lector de entender a un gallego o a un italiano, sin ser ello condicionante para considerar que el interlocutor habla la misma lengua?
Es totalmente cierto que el valenciano está reconocido como lengua regional o minoritaria, independiente del catalán, tanto en la Carta Europea de Lenguas Minoritarias como en la Killilea Resolution de la UE. ¿Cómo es posible que se otorgue mayor reconocimiento a la lengua de los valencianos fuera que dentro de nuestras fronteras, y que no se respete una singularidad idiomática reconocida nacional e internacionalmente?
El mismo presidente del CJC, sr. Garrido, que recientemente ha declarado a petición del Consell que “el valenciano será lo que la AVL diga que es”. Sin embargo, en 2004, el mismo CJC presidido por el sr. Garrido dejaba claro que la AVL no tiene entre sus competencias definir qué es el valenciano, sino simplemente limitarse a realizar las funciones descriptivas de la lengua valenciana atribuibles a una academia lingüística. La AVL no realiza en absoluto esta función descriptiva de la lengua, sino una función impositiva de un modelo lingüístico totalmente ajeno a la lengua que habla el pueblo valenciano, y de una definición despersonalizadora y alienante.
Los doctos “académicos” de la AVL, que en gran parte son al tiempo miembros del Institut d´Estudis Catalans, y todos ellos reconocidos y laureados escritores, filólogos, críticos literarios y eruditos de las letras catalanas, distan mucho de ser, como propugna la Ley de Creación de la AVL “destacadas personalidades de las letras y de la enseñanza con una competencia lingüística y una producción reconocidas en el campo del valenciano” (otro incumplimiento a la lista de la propia Ley de Creación de la entidad). Y, como el dinero es mejor digestivo que el licor de hierbas o la sal de frutas, los jugosos emolumentos de los académicos, que rondan los 6.000 euros mensuales, facilitan la, supongo que pesada, digestión de la mentira, la manipulación y la falsificación histórica dirigidas a perpetrar un genocidio cultural increíble en la España libre y democrática del siglo XXI.
La creación de la AVL responde exclusivamente al resultado de una negociación política entre partidos políticos de matriz no valenciana, PP y CiU, y nunca a la voluntad de los propios agentes y entidades socioculturales valencianas. El Partido Popular valenciano tiene en sus manos revertir una situación que ellos mismos provocaron en 1996, acogiéndose a los argumentos que he planteado en este artículo, o seguir alimentando a un monstruo que ha fagocitado ya más de 50 millones de euros con la única finalidad de alienar al pueblo valenciano y alimentar el proyecto de construcción de la nación cultural catalana.
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Adiós, Cataluña Radio en la Comunitat Valenciana

viernes, 24 de enero de 2014

La muchachada catalanista valenciana anda escupiendo bilis y cazando brujas estos días por la clausura de las emisiones ilegales de Catalunya Radio perpetradas por ACPV desde hace décadas, una circunstancia en la que nadie había reparado, o sobre la cual se ha estado haciendo la vista gorda demasiado tiempo.

Cierto es que la audiencia de la radio autonómica catalana en territorio valenciano debía ser tendente a cero, por diversos factores:

1. La dificultad de inteligibilidad de la jerga tramuntanal para los oídos valencianos no adiestrados en las "artes" de la catalanofilia y el gairebé.

2. La indiferencia ante contenidos y noticias referidas casi en exclusiva al ámbito catalán.

3. La relativa escasa penetración (demasiada a mi entender, de todos modos), a pesar de los esfuerzos y las indecentes cantidades de dinero público, del catalanismo en la sociedad valenciana. 

Analicemos por partes:

a) ¿Compensa al gobierno de Artur Mas seguir sufragando las actividades y sedes de entidades como ACPV? ¿Cree el catalanismo que lo invertido durante décadas en su entelequia guarda correlación con los resultados obtenidos?

b) ¿Cómo piensa pagar ACPV las sanciones impuestas por el Ministerio de Industria a causa de la ilegalidad cometida? ¿Aflojará la mosca el tito Arturo? La semana pasada, Eliseu Climent, embajador secular de la ultraderecha separatista catalana en Valencia, se encontraba negociando con Bankia la refinanciación de parte de la hipoteca que la entidad tiene contraída con Catalunya Caixa, entidad que concedió casi 8 millones de euros a ACPV por intercesión "divina", con la simple garantía de un bonobús, una etiqueta de Anís del Mono y la promesa del gobierno catalán de abonar la correspondiente subvención anual. 

c) Malos tiempos para el catalanismo en la Comunitat Valenciana. El movimiento cívico y cultural valencianista está reactivándose a pasos agigantados. A las entidades de toda la vida, que han mantenido la llama valencianista encendida con encomiable estoicidad, basada en la dignidad, la resistencia y la reivindicación, se están sumando otras de nuevo cuño que implementan un know how distinto, más fresco, basado en la presión a los poderes públicos, la promoción cultural, y un discurso menos emocional y abierto.

d) Las milongas de la "libertad de expresión" que se saca la caverna de la manga para justificar la presencia de medios de comunicación catalanes en territorio valenciano son el argumento más estúpido y poco racional del que se puede echar mano: de todos es sabido que en esta sociedad de la información, las nuevas tecnologías han abierto campos a los que no se puede poner puertas. Si yo quisiera escuchar la BBC de Londres o ver la NBC americana, no tengo más que acceder a su página web o descargar en mi smartphone una aplicación de radio digital. El motivo de la clausura de emisiones de Cataluña Radio en territorio valenciano responde exclusivamente a una infracción administrativa cometida por ACPV, quienes pensaban que tenían patente de corso para hacer y deshacer a su antojo. No, señores: la ley es igual para todos. También para la entidad cuyo presidente honorífico y fundador se sabe virrey del pujolato.

e) Siento lástima por toda la muchachada kamikaze y manipulada que, de forma gratuita y vehemente, se lanzó al insulto, la etiqueta y la amenaza por redes sociales, foros y cuentas de correo electrónico. Esa es la cantera que el catalanismo lleva 30 años construyendo en el sistema educativo valenciano. En algunos casos muy sangrantes, los amenazados, particulares y entidades cívicas, deberán interponer la correspondiente denuncia.

f) No se oyeron protestas del personal cavernario cuando el gobierno catalán decidió revocar licencias a la Cadena Cope y a Es Radio en Cataluña. Licencias totalmente legales y emisiones plenamente autorizadas. Un indicativo claro de la doble moral del pancatalanismo.

g) ¿Un revulsivo contra el proceso soberanista? A otro perro con ese hueso. Me reitero en el incumplimiento
de la legalidad en materia de telecomunicaciones.

h) ¿Que existen radios y televisiones que emiten de forma pirata en territorio valenciano? Sin duda. Desde estas líneas invito a los que justifican la presencia del ente público radiofónico catalán en la Comunitat Valenciana en este hecho a denunciar cualquier ilegalidad que se detecte en este sentido. En CCV estaremos encantados de explicarles los pasos a seguir.

i) Y, por supuesto, niego una vez más la unidad lingüística, reconozco la necesidad de poner barreras al imperialismo y la injerencia del nacionalismo catalán, y admito el malestar que me provocaba escuchar voces en dialecto occitano en el dial de mi radio, llamándonos "país valencià" e incluyéndonos en una inexistente nación cultural catalana.

La satisfacción es contenida. Hoy, los valencianos ya no sufrimos la intromisión radiofónica y televisiva catalanista. Pero todavía queda mucho camino por andar: terminar con el catalanismo escolar y el caciquismo de sindicatos y entidades de corte fascio-catalanista en universidades y administraciones, derogar o reconvertir la AVL, promulgar una ley de defensa identitaria, y seguir denunciando cada una de las evidencias de abuso, agresión a las señas de identidad e imposición de dogmas que pretenden que dejemos de ser lo que somos para ser una parte de un algo edificado sobre barro y mentiras.
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Valencians: ni llinages catalans, ni donzelles lleidatanes, ni ADN

domingo, 5 de enero de 2014

El catalanisme sempre ha tingut com objectiu anexionar-se als regnes de Mallorca i Valencia. L`instrument ha segut fer-nos creure que repoblació, lleïs, peses i mides, heràldica i llengua, son de procedència catalana, per lo tant, com dia Joan Fuster, "som un sol poble".

Fa uns dies es despenjava el diari Levante-EMV en un artícul totalment tendenciós en el qual es fa referència al fet de que 193.000 valencians porten per llinage topònims lleidatans "a causa de la repoblació", i a les investigacions sobre el tema realisades per professors de filologia catalana de les universitats d´Alacant i Lleida, lo que ya fa certa pudor.

193.000 valencians de més de 5 millons apenes supon un 3,8% de tota la població valenciana siguent portador de suposts llinages lleidatans. No crec ni necessari traure el tant per cent de valencians que porten per llinage topònims netament valencians o inclús castellans, ni llinages relacionats en professions: la comparança pot ser apabullant.

També cal tindre el conte el normal factor de l´èxode cristià valencià a terres de l´Aragó oriental en les quals es troba el territori lleidatà, un nort natural per als valencians, en contra de la Marca Hispànica dependent de Frància fins a la firma del Tractat de Corbeil en 1258, especialment durant els anys trancorreguts entre 1149 i 1238, i primera ciutat universitària de la Corona d´Aragó des de 1297 fins a la creació de la Universitat de Valéncia en 1499? ¿Per qué no pensar que aquells valencians migrats no adoptaren per llinage el lloc a on decidiren establir-se i, que eren valencians retornats a sa terra els portadors del documentat romanç prejaumí valencià, llengua que s´emportaren a l´exili manco de cent anys abans?

Quede clar al llector que Lleida s´incorpora a les Corts de Catalunya sense abandonar les Corts Generals d´Aragó per designi de Jaume II en 1297, pel simple fet de l´interés i conveniència del monarca en que la primera ciutat universitària d´Aragó tinguera presència en abdós Corts. Pero en cap cas els lleidatans volien ser tenguts per catalans: prova d´açò és la carta fechada el 22 de maig de 1337, escrita pel Rei Pere IV a la ciutat de Lleida en la qual assegurava als seus veïns que no patiren per tindre presència en les Corts de Catalunya, que de cap manera Lleida formava part ni estava somesa a Barcelona.

En tot cas, be siguen certes les hipòtesis que acabe d´enunciar, o els inverosímils i tendenciosos estudis dels "erudits" professors de filologia catalana d´Alacant i Lleida, abdós possibilitats clevillen un poc més si cap les proves de la mitològica llegenda de les "300 donzelles de Lleida".

Pere Tomich, cronista català de mitat del sigle XV, molt criticat pels seus destarifos, (pero lo que els convé ho accepten com a històric), fon el primer en dir lo de les donzelles. Beuter (1538) replegà la noticia afegint detalls de la seua collita, i finalment Escolano rematà l´obra afegint noves aportacions. Al referir-se al sege de Valéncia, Escolano diu: "y porque antes se entrase a dicha ciudad, el rey mandó echar un bando en su real, que el primero que señalase la entrada y toma de ella por la fuerza de las armas, le habia de dar, pobladores, moneda y peso y medida. Fue el caso que hubo que ventilar, qué gente puso mayor peligro en el sitio de entrada, para premiarle con la misma moneda se siguiera al efecto. Y fue resuelto que tres hombres que abrieron la bateria del adarve, cuando se bat
ia el muro con el trabuco, le redujeron a mayor peligro y apretura. Averiguase ser naturales de Lerida y entonces se decretó que diese Lerida peso y medida a Valencia y mujeres para casar con pobladores; repartiendo con ellas y ellos el rey tierras para vivir. En cumplimiento de esto llegaron de Lerida y su comarca trescientas doncellas, que traian por cabezas siete casados con sus mujeres de la misma ciudad (...) en memoria de los siete casados que vinieron por caudillos de aquel escuadron de amazonas para que de ellas quedase eternamente, mandó el rey ponerla en piedra en lo mas alto de la portada de la iglesia mayor, que sale al palacio del arzobispo, con los rostros de los hombres y mujeres esculpidos".

Mos fixarem en alguns detalls que demostren la falsetat d`esta llegenda. La ciutat de Valéncia capitulà, per lo tant l`ocupació va ser pactada en dia i hora, entrant les tropes cristianes en la ciutat per la porta gran i sense oposició. Per tant lo dels "tres lleidatans trencant el mur" no és possible i manco en un trabuc, que en temps d`Escolano ya existia, per això el nomena, pero quan la conquista encara no, sent per tant una invenció seua.

En quant a lleis, moneda i peses i mides: els notres Furs no tenen res que vore en les "Costums" de Lleida, per lo tant no mos les van dur, ademés en 1238 Lleida utilizava les peses i mides d`Aragó i comerciava en la moneda jaquesa, distinta a la primera moneda valenciana, el florí, i les peses i mides valencianes tenien paritat pròpia, distinta a totes les demés.

En relació a la repoblació, segons els diferents historiadors, li calculen a Lleida en 1238, entre 1600 i 4000 habitants: aceptant els càlculs més optimistes i aplicant la piràmide d`edats de l`època, Lleida i el seu entorn no disponien de donzelles en edat de casament per a vindre a Valéncia, ni en un número molt més reduït del que assegura Escolano.

Per últim, el pòrtic a on estan les cares és d`estil romànic, per lo tant construït sigles abans de la conquista, lo que fa impossible que les cares representen als lleidatans.

Com podem vore es difícil en tant poc d`espai dir tantes barbaritats, pero a pesar d´això, en llibres de text, escoles i publicacions, continuen mantenint la llegenda. El catalaniste Sanchis Guarner dia: "És cert que ¿els valencians admiteixen llur ascendencia lleidatana?, i així el cronista valencià Beuter (1538) creu que les famoses tres-centes donzelles de Lleida per manament de Jaime I foren dutes a València per la població cristiana del nou regne, foren les que dugueren la llengua catalana, per aquella pintoresca raó que donà el tortosí Despuig (1557): per ço que les criaturas mes aprenen de les mares que no dels pares".

Com en esta història cada u que la conta, fa el seu afegitó, yo fare el meu: Per a celebrar l`arribada de les dones, van fer com recentment en el poble de Plan, una gran festa en la plaça, van menjar "butifarra catalana amb mungetas, i se van fartar de ballar la sardana".

La versió més antiga d'esta llegenda la trobem en l'obra del català Pere Tomich, composta en la segona mitat del sigle XV, en la que en referència a Jaume I exposa: “e en poc temps pres la ciutat de Valencia e la mes part del Regne; e feu poblar la ciutat, de mil dones e fadrines que lo rey feu venir de Leyda e de Urgell, e a totes dona marit dins la ciutat; e apres tot aço lo dit rey feu fer furs e leys ab que la ciutat e lo regne fossen regits”.

Posteriorment Beuter en 1538 la modificà y passà a Escolano, quedant el número de mil en trescentes, i diversificant l'orige d'elles.

Els autors posteriors generalment tornen a fixar l'orige de totes les donzelles en Lleida, lo qual és llògic si tenim en conte que els números donats per Escolano no tenen fundament. Per posar un eixemple, Escolano diu que el municipi de Sarroca aporta 34 donzelles (casaderes y en edat de procrear), quan està provat que ya en 1585 la seua població no havia de passar de 150 habitants.

La població de Lleida en el sigle XIII

El geògraf Idrisi en el sigle XII la definix com “ciutat mijana” en comparació en atres que considera grans.

En 1585 Cock va fer una descripció molt ampla de Lleida, atribuint-li 1.500 veïns. Lo que supondria uns 7.500 habitants.

Ademés Ubieto per mig d'un detallat estudi fixa els llímits que per llavors tindria Lleida, arribant a la conclusió que en el millor dels casos Lleida tindria una població d'uns 4.000 habitants, lo qual és coherent en les estimacions de Cock.

Número de dones disponibles

Una vegada obtinguda la població de Lleida en el moment de la Conquista de Valéncia per Jaume I, és necessari obtindre el número de dones que estarien en disposició de ser portades. Per a això Ubieto procedix de la manera següent:

Presenta una piràmide poblacional, que llògicament no és la de Lleida d'aquella època, pero que servix de referència.

Prenent una població de 4.000 habitants, obtenim que hi hauria en Lleida unes 440 dones entre 15 y 25 anys y uns 430 hòmens.

La qüestió dels llinages

Si 300 donzelles lleidatanes són portades a Valéncia per a contraure matrimoni en valencians i atres repobladors, ¿com s´explica llavors la transmissió dels llinages, si el llinage matern es pert en tot cas?

Si la transmissió del llinage patern no és requisit eclesiàstic fins a la firma del Concili de Trento (1545), 300 anys despuix de la reconquista, ¿com és possible afirmar la transmissió de llinages des del moment de la reconquista?

L´estudi de l´ADN: la genètica no enganya

Les conclusions de l´estudi recent (2013) de la Universitat Pompeu Fabra de Barcelona són aborronants: "no existix vinculació genètica entre Catalunya i el Regne de Valéncia".

En decembre de 2001, Carlos Flores Infante, presentà en L´Universitat de La Laguna (Tenerife), la seua tesis doctoral titulada “Composición genética y posible origen paterno de las poblaciones humanas canarias, deducidos de su polimorfismo en el cromosoma Y”. En l´estudi hi ha una taula de “Frecuencia (%) de haplotipos del cromosoma Y en la Península Ibérica y Normandía” (Taula 6 p.87), aixina com el resultat de les “distàncies genètiques” entre les poblacions estudiades. 

I la conclusió es espectacular: la major distància genètica entre els valencians i tots els demés pobles estudiats es dóna quan mos comparem ¡en els catalans! Efectivament, la distància genètica entre valencians i catalans es de 0’0781, prou major que la que existix entre els valencians i uns atres pobles en notables divergències, com són gallecs (0’0492) i vascos (0’0485).

Estes conclusions es troben alliniades plenament en les de l´estudi, també de la Pompeu Fabra, realisat en 2010, en el qual s´analisàren 300.000 marcadors genètics de 300 individus de 10 regions espanyoles: extremenys i valencians som els espanyols que més mos distinguim genèticament de la resta.

Conclusió

Fem la combinació que fem, inclús en el cas més extrem, és impossible acceptar que en 1238 hi haguera en Lleida ni mig centenar de dones fadrines disposades a traslladar-se a Valéncia per a contraure matrimoni.

És impossible creure que els llinages es poden mantindre 300 anys abans de l´obligatorietat eclesiàstica de la seua transmissió.

És tendenciós afirmar la catalanitat de Lleida en 1238. És negacionisme històric no tindre en conte la possibilitat de l´existència de families de valencians exiliats per motiu religiós que tornen a sa casa en el moment de la reconquista.

En tot açò, queda demostrat que aquells que utilisen estes llegendes com base per a argumentar un orige català a Valéncia y a l'idioma valencià, ho fan per dos raons possibles: ignorància supina o tendenciosa manipulació. 
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¿Alguna vez ha ido el "tió" catalán a vuestra casa?

jueves, 2 de enero de 2014


No solo es la paella catalana, la horchata o el turrón... es que ahora, según las doctas y autorizadas voces del nacionalismo catalán, a valencianos y baleares no nos traen regalos los Reyes Magos, sino ese personaje del imaginario catalán basado en la tradicional tronca aragonesa, llamado "tió de Nadal".

La noticia aparece en la web One Europe http://one-europe.info/in-brief/who-brings-christmas-gifts-to-europeans, a quien debemos solicitar la corrección de esta aberrante y tendenciosa falacia, en la dirección de mail info@one-europe.info.

Un nuevo intento de manipulación de la comunidad internacional por parte del separatismo catalán, con la intención de dotar de argumentos su inverosímil y anti-natural proyecto de construcción nacional al cual pretenden arrastrar a valencianos, baleares y aragoneses.


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